3.09.2009

MITO Y EL CINE

Los cuarenta y dos numeros de MITO (1955-1962) fueron indudables pioneros en la historia de la crítica de cine en Colombia. Fiel a su tradición cosmopolita, MITO miró al mundo y prestó atención inteligente a este nuevo arte. Destacó, en primer lugar, el homenaje a Chaplin en su nº4 donde Jorge Gaitán Durán escribe sobre “Tiempos Modernos”, Hernando Salcedo sobre “Monsieur Verdout” y “Candilejas” y Antonio Montaña repasa toda su trayectoria. Luego su interés por el neorealismo italiano y la nouvelle vague francesa, con su punto mas alto en el luminoso ensayo de Hernando Valencia Goelkel sobre “Hiroshima mon amour” de Alain Resnais con guión de Marguerite Duras. Pero no se trata solo de eso: su director, Jorge Gaitán Durán, viajero por Europa, reseñara “La strada” de Fellini, y Guillermo Angulo, desde Roma, como Francisco Norden desde París, se preocupará por traer a Colombia lo que significaban “Los 400 golpes”, Zavattini, o Rene Clair. Gretel Wernher, por su parte, se internará en los “Secretos de mujeres” de Ingmar Bergman.

Acompañandolos, en varias ocasiones, el padre Hernando Salcedo Silva reseñara los libros mas recomendables para el estudio del cine, como era la historia de Georges Sadoul y el clásico de Krakauser : De Caligari a Hitler, en torno al expresionismo alemán. Sin olvidar en ningún momento su devoción por el musical, las películas del oeste y de gangsters, en su inclinación por el cine norteamericano, como lo atestiguan sus notas sobre “El hombre del oeste” y “Horizonte de grandeza” de Anthony Mann y Wiliam Wyler y los legendarios Gary Cooper y Gregory Peck, respectivamente. En lo cual lo acompañaría Hernando Valencia Goelkel entusiasmandose con “Shane” , de Geogre Stevens. Tambien vale la pena señalar como, en 1955, Hernando Salcedo comenta “Robinson Crusoe”, de Luis Buñuel. Tendremos asi un panorama variado y sugerente del cine contemporaneo de entonces, en una revista no dedicada especificamente al cine sino a la cultura en general. A esto se añade que el primer director del Cine Club Colombiano seria Luis Vicens muy unido a MITO y luego promotor de cine en México.

En tal sentido, MITO tambien dió batallas contra la censura cinematográfica del momento que prohibió en 1958 la exhibición de “Rojo y Negro” basada en la novela de Stendhal. El Siglo apoyo la censura al decir que la novela estaba en el INDEX y que la película habia sido financiada por los comunistas. Gaitán Durán dijo al respecto : “ Colombia es un país que ha escojido la inmovilidad”. Y vio encarnar en ciertos idolos personales sus sueños y aspiraciones. Tal la hermosa nota que Jorge Gaitan Duran escribio sobre Gerard Philippe, a raiz de su muerte, en El Espectador el 20 de diciembre de 1959: “Fue de cierto modo todo lo que nosotros hemos querido ser; nuestro esfuerzo desesperado por superar la corrupción y el terror de la vida moderna”. “Nos impresiona que esta pulcritud, esta fogosidad, esta ambición, este esplendor, hayan sido vertiginosamente aniquilados por la absoluta miseria humana que es el cáncer”.
¿No estaría la verdadera modernidad de MITO en haber hablado a tiempo de Hollywood y Visconti, de Cesare Zavattini en Cuba y de Brecht y el cine, de haber traducido los diarios de filmacion de Fellini en “Las Romanas” y señalar como la forma de hablar de Cantinflas era la imagen mas fiel de la oratoria política colombiana? Tal el acierto de Mito al referirse al cine.

Juan Gustavo Cobo Borda

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